Y a algunos este año nos ha tocado ser Hacienda y Finanzwesen. La parte española, sin problema, gracias al programa PADRE y a una llamada al número de atención al contribuyente. Para la alemana he tenido que pedir "sopitas" a una asesoría, donde por supuesto me han atendido muy amablemente para después mandarme una factura que, como era de esperar, supera ampliamente lo que me devuelve el fisco germano.
Pero no me voy a quejar, porque el balance final es positivo y al menos la parte española ya está en mi cuenta.
¡Gracias a los trámites por Internet y a las firmas electrónicas!

