sábado, 28 de febrero de 2009

Me he roto "un poco".

Porque era imposible que esa caída de frente en la montaña, que me hizo tragar nieve y sentirme como una acordeón al chocar mi pecho contra el duro suelo, no tuviera alguna consecuencia física.

Los dos primeros días las molestias de las agujetas generales parecían superar el dolor de costillas. Sin embargo, cuando los desentrenados músculos volvieron a la normalidad, el dolor en el costado se acentuó, llegando al punto de que el momento de levantarme de la cama ya no sólo era incómodo por la pereza matinal, sino también por un fuerte pinchazo lateral.

Ayer, después de clase y acompañada por Raúl, me acerqué al hospital para que me viera un médico. Palpa, pregunta, me manda a rayos y, al echar un vistazo a la radiografía, me dice:

- "La costilla no se ha "jarejarejare", pero sí se ha "blablablablabla"."

Por suerte, acompañando a esos términos técnicos me regaló unos útiles y gráficos gestos. El primero, al que no había que atender, imitaba a alguien que coge un palo con ambas manos y lo casca. El segundo, mi diagnóstico, consistía en un par de manos escurriendo un trapo mojado. ¡¡AY!!

Yo he optado por llamarle "una costilla fisurada". Y el tratamiento consiste, básicamente, en hincharme a Ibuprofeno y cambiar el plan de ayudar a Fabian a trasladar las cajas a su piso nuevo por, simplemente, mirar cómo lo hace ayudado por algún otro amigo.

Como ya supondréis, el viaje a Italia cambiará de contenido. En lugar de retomar las clases de snowboard tendré que conformarme con admirar el paisaje, que por otro lado, ¡tampoco está mal!

Besos a todos

martes, 24 de febrero de 2009

Sin novedades...

Seguimos sin tener noticias del piso... el dueño volvió de dondequiera que estuviera, pero ahora parece que está enfermo y ha pospuesto nuestra entrevista / conversación como mínimo hasta mañana. ¡Así que seguid deseándonos suerte!

En lo que respecta a mis doloridos músculos y huesos, parece que van recuperándose lentamente. Espero que la situación se normalice antes del viaje a Italia que tenemos programado para el fin de semana del 6 de marzo, porque el plan principal vuelve a ser el snowboard.

Y esta tarde, ¡tortitas! Una compañera canadiense de la academia de idiomas nos va a preparar la merienda. Nosotros ponemos los condimentos que queramos echarles a las tortitas y ella las prepara. ¡¡ÑAM!!


Nada más que contar por ahora.

lunes, 23 de febrero de 2009

Planes de mudanza


No, aún no me he decidido a abandonar Frankfurt. El idioma va mejorando, pero todavía queda mucho que aprender; y ahora que el sol empieza a asomarse tímidamente templando a duras penas las frías temperaturas invernales, me veo con ganas de dedicar una pequeña dosis de paciencia a esperar la llegada del verano. (También asoman los nubarrones cargados de nieve, pero para qué prestarles atención...)

Y aún así, hay mudanza. "Local", que se diría. La idea la propuso Enrico, un amigo italiano al que conocí por medio de la nueva academia de idiomas (aunque también podría considerarse un centro social) que frecuento últimamente. Las horas de clase son abundantes, y productivas, pero también lo son las horas de "remoloneo" en la salita de la entrada.

Volvamos al tema que nos ocupa... Cansado de compartir piso con dos personas a las que apenas conoce, se le ocurrió proponer que nos mudáramos varios amigos a un piso compartido. Primera reacción: "¡uf, ni loca!". Pero la idea desencadenó un proceso mental en busca de "pros" y "contras", que a pesar de contener elementos múltiples en ambas columnas, me hizo decantarme por el "sí". Actividades neuronales similares debieron de tener lugar en la cabeza tanto de Malwina como de Mauro, y así se formó el grupo de búsqueda de vivienda.

Por ahora hemos visto tres pisos, uno de ellos, nos encantó, pero hoy es el día de contactar con el dueño para ver si está dispuesto a alquilárnoslo... (Redoble de tambores). La energía positiva será bienvenida independientemente de su procedencia. ¡Gracias!

Os mantendré informados... un beso.

¡Cuidado que voy...!



Con más ilusión que pericia dediqué ayer la mañana a tirarme por una pista de nieve subida a una tabla de snowboard.

La excursión, organizada por A-Viva, reunió a unas 25 personas de niveles varios de "maestría" en las disciplinas de esquí y snowboard, y con mucha energía después de una noche de sábado dedicada a actividades relajantes y abstemias (cine y cena en restaurante etíope, por mi parte).

Repartidos en 5 coches, a las 8 de la mañana partimos hacia Wasserkuppe, a 120 km al noreste de Frankfurt. Un par de horitas después ya estábamos ataviados con todos los elementos que cabe esperar de semejantes actividades deportivas y condiciones meteorológicas.

Mi primer par de descensos podrían calificarse "de torpes a muy torpes". A pesar de las indicaciones de Enrico sobre la necesidad de mantener el peso en el centro de la tabla y repartirlo de igual modo entre ambas piernas para poder controlar la trayectoria, éstas no parecían dispuestas a confiar en las leyes de la física en que se basaba semejante afirmación. Consecuencia directa: "de morros o de culo".

Sin embargo, en algún momento, cuando aún ninguna de las caídas había sido dolorosa, parece que le perdí el miedo, relajé las piernas, escuché la voz de mi "maestro", y reduje tanto el tiempo de descenso como la frecuencia de pérdida de control con inevitable asimilación de mi cuerpo con la superficie del terreno.

Cuando hicimos una pausa para comer, cerca de las 3 y media de la tarde, empezaron a calar el cansancio y la clara previsión de unas agujetas dignas. Mi vena sensata de principiante poco acostumbrada a los grandes esfuerzos físicos me indicó que era hora de devolver el equipo alquilado y volver a Frankfurt con el siguiente coche que partiera.

De vuelta en A-Viva, me uní al plan de "cine indio" y disfrutamos de una película interesante, emotiva y divertida en buena compañía.

Y así se resume mi domingo... ¡¡Saludos!!