Son todos los que están pero, por supuesto, no están todos los que sonEl clima glaciar de Nochevieja y la neblina de película de terror consiguieron convencer a unos cuantos de que donde mejor se estaba era en casa, al "calor champanero".
Por suerte, no es fácil mermar una cuadrilla de semejantes dimensiones, y los que nos animamos a probar la calidad de nuestras prendas de invierno pudimos cumplir con la tradición de la primera "gaupasa" del año. Tan sólo incumplí la semi-promesa de tomar el pincho de tortilla mañanero.
Las bajas (tanto en el bando propio como en los ajenos) que inicialmente podrían haber parecido una disminución de la diversión en potencia, nos facilitaron la conquista de pedacitos de suelo y vuelo en el interior de los bares.
Se abolió por votación popular unánime el derecho de reunión a la intemperie, y tanto las rutas migratorias entre establecimientos como la capacidad de decisión adquirieron una velocidad sin precedentes.
Contamos con buena compañía, encuentros interesantes y esperados, buena música (vale, no cuela)... digamos, simplemente, música, y otros elementos varios que nos alegraron la velada.
Ya está aquí, ya llegó... vamos a por 2.008.
¡Que os aporte todo lo que esperáis de él!