
La familia al completo despidió el año acatarrada, pero en cuanto recuperaron la salud nos acercamos a visitarlos para ver cómo iba creciendo el pequeño gran Peio.
Es el maestro haciendo "pucheros". Una pena que mi cámara no lo captara en acción, porque nunca habéis visto una postura labial más estudiada. Aunque, he de añadir, que apenas la utilizó un par de veces, cuando su madre desapareció de su campo visual y aún no le habíamos dado tiempo a habituarse a nuestras caras.
Pero no se quedan ahí sus aptitudes, nos deleitó además con sonrisas, balbuceos y una discreta serenata con sus juguetes musicales mientras los mayores teníamos nuestra sesión de cotilleo.
Seguid pendientes de nuevos capítulos en cuanto tenga otra ocasión de visitarlo. Mientras tanto, ¡un beso a los tres!

1 comentario:
ayyy, pero que pocholo es!!!
que voy a decir yo que soy su madre,jeje. y sí, es un artista de los pucheros, sabe mas!!!!!
un besazo pa ti elenita, q t leo todos lso dias, besosss
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