A decir verdad nos perdimos el gran momentazo, la inmersión de esos pequeños cuerpecillos en las frías aguas de la piscina. Pero al menos pudimos estar presentes durante sus innumerables gracietas y las no menos infantiles hazañas de los mayores. (Por desgracia, la mejor muestra gráfica de este fenómeno ha desaparecido de mi ordenador... si en algún momento la localizo, la cuelgo.)

Discúlpenme las madres por reducirlas, en esta ocasión, al mero soporte que mantiene a los peques erguidos... Peio y Ekhi merecen todo el protagonismo.
Si pincháis sobre la foto podéis verla en grande.

No hay comentarios:
Publicar un comentario