El idioma alemán puede tener una palabra para designar a la primavera, pero empiezo a dudar que lleguen a utilizarla. Tal vez la mencionen al referirse a los pobres árboles incautos que están llenándose de brotes sin percibir que a su alrededor las temperaturas llevan un periodo relativamente largo sin subir de los 5 grados...
Como confío en la naturaleza cíclica del clima, mantengo la esperanza de que tarde o temprano volveremos a tener sol de ése que calienta, como pasó el verano pasado cuando estuvo por aquí Marian de visita (VUELVE!!). Mientras tanto, mi pálida piel y yo disfrutamos de la vista por la ventana e ignoramos cuándo volveremos a sacar los patines a la calle.
(La foto no es mía... la nieve no ha sido para tanto)

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