Hoy me he armado de valor, he confiado en que las cosas saldrán bien y he rescindido mi contrato de alquiler con fecha de salida 31 de mayo. Vale, que sí, que queda mucho tiempo, pero la sensación es extraña aún así.
Durante el día hemos tenido un par de visitas a pisos en alquiler para la nueva experiencia de convivencia que tenemos planificada. La primera, nada más y nada menos que a las 8 de la mañana.
Al llegar a la puerta y percatarnos de que se trataba de un edificio de oficinas en toda regla hemos refrenado el deseo impulsivo de estrangular a Mauro por habernos hecho madrugar para ir a ver una oficina. Porque los impulsos, es lo que tienen, carecen del toque racional necesario para desarrollar la idea en sus diferentes posibles vertientes. Y de hecho nos habríamos arrepentido de haberle echado las manos al cuello, porque la señora que nos ha enseñado el lugar ha explicado que su plan era reformar la oficina para darle uso residencial. Pero me río yo de la reforma:
- la moqueta del suelo no se toca, excepto en la estancia que pasará a hacer de cocina (por supuesto, sin muebles ni electrodomésticos, eso correría de nuestra cuenta)
- las paredes, típicas de oficina, no le parecía que hubiera que cambiarlas (será por eso de que lo que te ahorras en pintura si son de plástico)
- la puerta de la calle, de cristal... "pero eso se arregla con poner un papelico blanco por dentro"
- los baños: ahora hay dos cubículos con WC que se quedarían tal cuál, y la actual cocinica que hay al lado pasaría a ser un habitáculo minúsculo que contendría una bañera, Y YA.
No tiene mala pinta, ¿no? Pues se le fueron ocurriendo unos cuantos comentarios más sobre las ventajas que ofrecía vivir en un lugar similar. De risa, vamos. Eso sí, los fiestones sin quejas de los vecinos habrían estado garantizados. JEJE
El piso de la tarde nos gustó más. La ubicación no está mal y los espacios son amplios. Desventajas: no tiene horno, la nevera es minúscula y hay que pagar 2500€ a la de la agencia... Pero lo tendremos en cuenta, porque nos dejan entrar en junio y tendríamos a algunos amigos viviendo cerca.
Pues esto es todo por ahora. El jueves Malwina hará otra intentona de llamar al propietario del piso que más nos ha gustado hasta ahora. Las expectativas andan bajas, ¡pero deseadnos suerte!
Saludos.

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