Está extendida la idea de que los regalos de la suegra nunca tienen un hueco adecuado en la decoración del hogar. Si efectivamente os encontráis en una situación así y el objeto aborrecido es una lámpara, sólo tenéis que invitarme a vuestra casa y apuntar en la dirección adecuada.En esta ocasión estaba haciendo la cama, una actividad aparentemente inofensiva. Pero cual acróbata circense con deformación profesional tiré del edredón con tal ímpetu que la almohada que descansaba sobre él salió disparada con efecto manteo y colisionó con lo que anteriormente me servía fielmente como lámpara de noche.
Recordaréis que además cuento con experiencia telequinésica demostrada en la precipitación de lámparas al vacío (¿o sería poder de sugestión para el suicidio lamparil?).
¡Sea como fuere, la experiencia me avala! Si requerís mis servicios, no tenéis más que llamarme.

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