Uno de mis mejores amigos de Frankfurt nos ha abandonado para irse a Londres. Por suerte su novia, que hasta ahora vivía en Berlín, se ha mudado a Frankfurt. Eso nos garantiza visitas periódicas.

Para la despedida nos convocó en Living, un bar que los miércoles abre con la excusa: "after-work party". Como tenía el vuelo de vuelta de Madrid por la tarde, llegué cuando ellos ya llevaban un buen rato de fiesta (recordad que aquí se empieza prontito), pero mantuvieron el ritmo adecuado hasta que, cerca de la 1:30, fueron bajando la música y subiendo las luces para asegurarse de que el distrito financiero al completo no tuviera que llamar por teléfono a la oficina al día siguiente fingiendo una extraña epidemia de una dolencia exótica para evitar aparecer ante sus clientes internacionales con ojeras y resaca.
Muy buen ambiente, caras conocidas y el ánimo general ideal para continuar la fiesta que empecé el fin de semana en casa.
Ante mí dos semanas en la ciudad hasta que lleguen las vacaciones
¡Vamos a disfrutarlas!

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