domingo, 20 de julio de 2008

Recuperando fuerzas...

Esta pinta teníamos después de un par de noches durmiendo unas cuatro horas. Confiando en que la hipercalórica gastronomía alemana nos sacara del trance ausente, nos dejamos caer por el Struwwelpeter, convenientemente ubicado a corta distancia de mi casa, en la que acabábamos de pasar varias horas de fiesta matinal, con música, baile y "actuaciones" incluidos (sí, hay fotos, e incluso vídeos... pero son secreto de sumario).


Como podréis apreciar en la foto de la izquierda, Laura seguía con energía suficiente para ligotear con cualquier alemán que se le pusiera delante... Y yo para hincarle el diente al pedazo de codillo que me echaron al plato.

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Acabé la tarde dejándome caer por casa de un amigo para que me diera una selección de películas que no requirieran actividad mental alguna para su comprensión y engullendo un par. Al día siguiente, tras las 8 horas de sueño recomendadas, volví a ser persona.

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