
¡Esto sí es escaparatismo!
Un fin de semana se puede hacer corto para ver una ciudad, incluso tratándose de Frankfurt, pero hay viajeras que disfrutan tanto de los monumentos y los edificios históricos como del interior de un apartamento enano si lo aderezas con música, conversación y una cámara de fotos. Tanto es así, que el sábado voló entre una visita al piso nuevo de Adam, un breve paseo por el centro y un cafecito en la azotea de un edificio desde el que hicieron la mayor parte de la ruta turística "a vista de pájaro". ¡Y se quedaron encantadas!

Amigos de visita en casa de Adam. ¡Es chulísima!
Eso sí, les ofrecimos casi todo el abanico de opciones climáticas regionales: solecito por la mañana, nubarrones pardo-negruzcos después de comer y el diluvio universal por la tarde. Eso les dio ocasión de hacer publicidad corporativa con el paraguas de CBRE y de probar el nivel de impermeabilidad de sus zapatitos de verano (nulo).

La ciudad desde lo alto.
Cambiamos el plan de fiesta nocturno por horas y horas de charla en el sofá. ¡Una "noche de pijamas" en toda regla!

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